Lo que sigue costando cuando la página web ya está publicada
El día que el sitio se publica, la mayoría de negocios cree que el gasto terminó. No es así: una página web se parece más a un local que a un mueble, y hay servicios que se siguen pagando aunque nadie toque nada. No suelen ser montos altos frente a lo que costó construirla, pero son recurrentes, varios se cobran en dólares y casi todos se renuevan solos. Este es el mapa completo de esos gastos, quién debería tenerlos a su nombre y cómo pedirlos en el presupuesto para que no te sorprendan al año siguiente.
Los gastos que corren aunque no cambies nada
Existe una base fija por el solo hecho de que tu sitio esté disponible en internet. El dominio se renueva cada cierto tiempo según cómo lo hayas registrado. El alojamiento se paga mensual o anual, y su costo depende del tipo de sitio: una página informativa bien construida pesa muy poco, una tienda con base de datos y sesiones de usuario pesa bastante más.
El certificado de seguridad hoy suele venir incluido y renovarse solo; si alguien te lo cobra aparte, pregunta por qué. El correo corporativo con tu dominio casi siempre se cobra por buzón y por mes, y es el rubro que más crece cuando contratas gente. Y las copias de seguridad: si no aparecen en ninguna línea del presupuesto, lo más probable es que no existan.
- Dominio: renovación periódica, con renovación automática activa y una tarjeta vigente asociada
- Alojamiento o plataforma donde vive el sitio
- Certificado de seguridad, normalmente incluido y automático
- Correo corporativo, cobrado por buzón
- Copias de seguridad y el almacenamiento donde quedan
- Variantes del dominio que hayas decidido proteger, si compraste más de una
Los que dependen de cómo vendes y de cuánto vendes
Encima de esa base están los servicios que solo pagan los negocios que hacen algo más que mostrar información. Aquí el costo deja de ser fijo: crece con tus ventas, lo cual es buena señal, pero exige que esté dentro del margen y no como sorpresa a fin de mes.
El caso más claro es la pasarela de pagos: cobra un porcentaje por transacción y a veces un valor fijo por operación, y esa comisión sale de cada venta. A eso se suman las retenciones aplicables y el gravamen a los movimientos financieros —el conocido 4x1000— cuando el dinero se mueve entre cuentas. No son costos de la página web, pero determinan lo que realmente te queda por cada venta en línea, así que conviene tenerlos en la misma hoja. Cuál aplica en tu caso es una pregunta para tu contador, no para tu proveedor web.
- Comisión por transacción de la pasarela y costos de retiro o dispersión
- Software de facturación electrónica, normalmente por plan o por paquete de documentos
- Mensajería: la WhatsApp Business Platform cobra con su propio modelo, que ha cambiado más de una vez; revisa la documentación oficial vigente antes de presupuestar
- Correo transaccional (confirmaciones de pedido, recuperación de contraseña) si superas el plan gratuito
- Herramienta de agenda o reservas, si usas una externa
- Mapas, chat o buscador embebidos que cobran por uso
El costo que casi nadie cotiza: que alguien esté a cargo
Los rubros anteriores se le pagan a un proveedor. Este se le paga a una persona, y es el que casi nunca aparece en el presupuesto inicial. Alguien tiene que revisar que el formulario siga llegando, que el sitio no se haya caído, que las dependencias estén actualizadas, que las fotos nuevas del catálogo entren y que los textos no queden anunciando servicios que ya no prestas.
Hay tres formas legítimas de resolverlo: un plan mensual con horas incluidas, una bolsa de horas que se consume cuando la necesitas, o asumirlo internamente si tienes a alguien capaz. La cuarta opción —que nadie esté a cargo— también es una decisión; solo que se descubre el día que el formulario lleva tres meses sin entregar mensajes y nadie se había dado cuenta.
- Actualizaciones técnicas y de seguridad
- Monitoreo de caída y verificación de que los formularios siguen llegando
- Cambios de contenido: fotos, servicios, horarios, textos
- Revisión periódica de la velocidad en celular
- Respaldo verificado, no solamente programado
Por qué la factura sube sin que tu sitio cambie
Tres razones explican casi todos los aumentos. La primera es la tasa de cambio: buena parte de estos servicios se cobra en dólares y se convierte a pesos el día del cargo, así que un año tranquilo en tu negocio puede ser un año caro en tus servicios. La segunda son las promociones de entrada: muchos proveedores de dominio y alojamiento cobran barato el primer periodo y aplican la tarifa plena en la renovación.
La tercera es tu propio crecimiento. Más visitas, más pedidos y más imágenes hacen que un plan se quede corto y salte al siguiente escalón, muchas veces de forma automática. No es un abuso, es cómo funcionan esos planes; lo que conviene es saber en qué escalón estás y cuándo se pasa al siguiente, en lugar de enterarte por el cargo.
- Compara la tarifa de renovación, no la de contratación
- Anota en un calendario cada fecha de renovación y quién la paga
- Ten una tarjeta institucional vigente asociada: un dominio se pierde por un cobro rechazado
- Pregunta a qué plan saltarías si duplicas tráfico o catálogo
Cómo pedirlo en el presupuesto para que no haya sorpresas
Un presupuesto comparable no termina en el precio de construcción. Debe decir qué servicios recurrentes va a necesitar el sitio, a nombre de quién quedan y quién los paga. No hace falta que el proveedor te dé cifras exactas de terceros —cambian todo el tiempo—, pero sí la lista completa y una idea del orden de magnitud.
Nosotros no publicamos precios porque cada proyecto es distinto, pero sí dejamos por escrito qué servicios necesita tu sitio para funcionar y cuáles son opcionales. Si un proveedor evita esa conversación, lo que estás comprando no es más barato: es menos claro.
- ¿Qué servicios recurrentes necesita este sitio para seguir funcionando?
- ¿A nombre de quién quedan y con qué correo?
- ¿Cuáles se cobran en dólares?
- ¿Qué incluye el soporte después de la entrega y qué se cobra aparte?
- ¿Si dejo de pagar el mantenimiento, el sitio sigue en línea?
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener una página web sin ningún costo mensual?
Casi. Un sitio informativo bien construido puede quedar con un gasto recurrente mínimo: el dominio y el alojamiento, poco más. Lo que no existe es un sitio con tienda, correo corporativo, facturación y mensajería sin costos recurrentes. Quien te lo prometa está omitiendo líneas.
¿El mantenimiento es obligatorio?
No es obligatorio, es una decisión de riesgo. Un sitio estático y simple puede pasar meses sin que nadie lo toque. Uno con pagos, cuentas de usuario o integraciones necesita a alguien pendiente, porque las plataformas con las que habla cambian sin avisarte. Lo importante es decidirlo, no dejarlo pasar por defecto.
¿Por qué me cobran el alojamiento en dólares si estoy en Colombia?
Porque la mayoría de proveedores de infraestructura factura en dólares, incluso cuando llegan a ti a través de un intermediario local. Hay opciones que facturan en pesos; al comparar, mira el costo total y no solo el número, porque la tarifa en pesos suele incluir el margen del intermediario.
¿Qué pasa si dejo vencer el dominio?
El sitio y el correo dejan de funcionar y, pasado un tiempo, el dominio puede recuperarse pagando un cargo mayor o quedar libre para que lo tome cualquiera. Es el error más caro de esta lista, porque es el único que puede costarte el nombre de tu negocio.
Si te entregaron un presupuesto y no sabes qué gastos van a seguir corriendo después, mándanos la propuesta o cuéntanos qué necesita tu sitio. Te ayudamos a identificar la lista completa de servicios recurrentes, incluso si al final no trabajas con nosotros.