Qué define el precio de una página web (y qué se paga cada año)
Pides tres cotizaciones para la misma página web y recibes tres números que no se parecen en nada. Casi nunca es que uno te esté robando y otro sea un santo: están cotizando cosas distintas porque nadie definió el alcance con precisión. En Karkium Web no publicamos precios, cada proyecto se presupuesta según lo que necesita, pero sí podemos ser muy claros con lo demás: qué variables mueven la aguja, qué vas a seguir pagando cada año después de que el sitio esté publicado y cómo pedir propuestas que de verdad puedas poner una al lado de la otra.
Por qué tres cotizaciones del mismo sitio se diferencian tanto
"Necesito una página web" describe cosas que se parecen entre sí como se parece una moto a un camión. Puede ser una sola página que explica un servicio y lleva al chat, o un sistema con catálogo, carrito, pasarela, facturación electrónica, control de inventario e integración con el software que ya usas. Quien cotiza barato normalmente está pensando en lo primero; quien cotiza alto, en lo segundo. Hasta que no escribas qué tiene que hacer el sitio, no estás comparando precios sino adivinanzas.
La segunda diferencia grande es quién produce el contenido. Muchas propuestas económicas asumen, sin decirlo, que tú entregas los textos escritos, las fotos propias y la información de cada servicio. Si eso no existe todavía, alguien lo tiene que hacer, y ese trabajo cuesta tiempo. Es la razón número uno por la que un proyecto "de tres semanas" termina en cuatro meses: no se cayó el desarrollo, se cayó el contenido.
La tercera es la base sobre la que se construye. Una plantilla comprada y personalizada arranca más rápido y más barato; un desarrollo hecho para tu caso cuesta más al inicio y suele costar menos cuando el negocio cambia. Ninguna de las dos es la respuesta correcta siempre. Lo que sí es señal de alarma es que no te digan cuál de las dos te están vendiendo.
Las cinco variables que de verdad mueven el precio
Lo que encarece no es el número de páginas publicadas: es el número de diseños distintos. Un sitio con cuarenta productos que comparten la misma ficha cuesta menos que uno con seis secciones donde cada una se ve diferente. Cuando pidas presupuesto, habla de plantillas y de tipos de página, no de cantidad de URLs.
Las integraciones son el otro gran multiplicador, y son las que más se subestiman. Cada conexión externa —pasarela de pagos, facturación electrónica, transportadora, CRM, calendario de citas, WhatsApp— tiene su propia documentación, su ambiente de pruebas, sus casos de error y su mantenimiento cuando el proveedor cambia de versión. Tres integraciones no cuestan el triple que una: cuestan más, porque además hay que hacerlas convivir.
Por último están el nivel de diseño y los idiomas. Un sitio con identidad propia, ilustración o animación es un trabajo distinto a uno construido con componentes estándar bien aplicados. Y un sitio en dos idiomas no es el mismo sitio traducido: si vas a vender afuera, el contenido se escribe distinto para cada mercado, y eso se presupuesta aparte.
- Cuántas plantillas distintas hay que diseñar, no cuántas páginas se publican
- Quién escribe los textos y de dónde salen las fotos reales
- Integraciones: pasarela, facturación electrónica, transportadora, CRM, agenda
- Si alguien de tu equipo debe poder editar contenido sin tocar código
- Idiomas, y si el contenido se traduce o se reescribe para cada mercado
El presupuesto que sigue vivo después de la entrega
Aquí es donde a la mayoría de negocios les cambia la cuenta. El desarrollo se paga una vez; el dominio, el alojamiento y el correo se pagan siempre. Son montos que individualmente parecen menores y que juntos, cada año, dejan de serlo. Pide que te los listen antes de firmar, no en el primer recibo.
Hay un detalle propio de contratar tecnología desde Colombia: buena parte de estos servicios se factura en dólares. El hosting, el correo corporativo, algunas herramientas de analítica o de correo masivo cobran en moneda extranjera, así que lo que pagas en pesos se mueve con la tasa de cambio y con lo que agregue tu tarjeta. El mismo plan puede costarte distinto en enero y en octubre sin que nadie haya subido nada. Vale la pena revisar también si el cobro incluye IVA y cómo lo va a registrar tu contador.
Si vendes en línea hay un rubro más, y es variable: la pasarela cobra por transacción. Ese costo crece con tus ventas, no es un fijo mensual, y conviene tenerlo en el margen de cada producto desde el principio y no descubrirlo cuando llegue la conciliación.
- Renovación anual del dominio, y de cada variante que hayas registrado
- Alojamiento, según el tráfico y lo que el sitio tenga que ejecutar
- Correo corporativo, normalmente cobrado por buzón
- Comisión de la pasarela por cada transacción, más lo que retenga tu banco
- Mantenimiento: actualizaciones, respaldos verificados y monitoreo de caídas
- Cambios de contenido: define si van por bolsa de horas o por solicitud suelta
Cómo pedir propuestas que sí se puedan comparar
El truco es simple y casi nadie lo aplica: manda exactamente el mismo documento a todos. Objetivo del sitio, secciones que necesitas, integraciones obligatorias, quién entrega el contenido, en qué fecha lo necesitas publicado. Media página bien escrita ordena el mercado entero: de golpe los números empiezan a hablar del mismo trabajo.
Después pide dos cosas incómodas. Primero, qué NO incluye la propuesta, dicho explícitamente. Segundo, a nombre de quién quedan el dominio, el alojamiento y las cuentas de las herramientas, y qué te llevas el día que decidas trabajar con otra persona. Un proveedor serio responde esto sin ponerse tenso.
Un caso aparte es el modelo de mensualidad, cada vez más común: "tu página web por una cuota al mes". Puede tener sentido si tu flujo de caja manda, pero entiende lo que estás firmando: en muchos de esos acuerdos estás arrendando, no comprando. El día que dejas de pagar, el sitio se apaga y no te llevas nada. No es una trampa por sí mismo; es una trampa cuando nadie te lo explica.
- El mismo alcance por escrito para todos los que coticen
- Lo que queda excluido, enumerado y no sobreentendido
- A nombre de quién quedan dominio, alojamiento y cuentas
- Qué pasa después de entregar: soporte, cambios, quién actualiza
- Si es modelo mensual: qué te llevas el día que dejes de pagar
Preguntas frecuentes
¿Por qué no publican una lista de precios?
Porque una lista obligaría a inventar un alcance promedio que no le sirve a nadie: terminarías pagando de más por lo que no necesitas o descubriendo recargos por lo que sí. Preferimos entender qué tiene que hacer tu sitio y presupuestar eso. Si tu caso es más pequeño de lo que creías, también te lo decimos.
¿Sale más barato usar una plantilla comprada?
Al inicio, casi siempre sí. El costo se traslada a otro lado: personalizarla hasta que se parezca a tu marca, cargar con funciones que no usas y depender de que el autor la siga actualizando. Para un sitio informativo sencillo puede ser una decisión perfectamente razonable, y cuando lo es, lo decimos.
¿Cuánto debo presupuestar para el segundo año?
Depende de tus rubros, pero el ejercicio es el mismo para todos: suma dominio, alojamiento, correo, herramientas y mantenimiento, y súmale las comisiones de pasarela si vendes en línea. Pide esa lista a tu proveedor antes de firmar. Que no te la quieran entregar ya es información.
¿El precio del sitio incluye posicionamiento en Google?
Casi nunca, y conviene desconfiar de quien lo mezcle. Un sitio bien construido es la base técnica —rápido, indexable, bien estructurado— pero posicionar es un trabajo sostenido de contenido y señales que no se entrega junto con el sitio. Son dos servicios distintos con ritmos distintos.
¿Pueden trabajar con un negocio en Colombia si no están en el país?
Sí. Karkium Web es un estudio remoto e internacional: no tenemos oficina ni representantes en ningún mercado, y lo decimos claro. El trabajo de diseño, desarrollo e integración se hace igual a distancia, con reuniones por videollamada y entregas revisables. Lo que no hacemos es fingir una presencia local que no existe.
Si tienes cotizaciones sobre la mesa y no logras compararlas, cuéntanos qué tiene que hacer tu sitio y con qué herramientas debe conectarse. Te decimos qué alcance tiene sentido para tu caso y te pasamos un presupuesto ajustado a eso, con los costos anuales listados desde el principio.